Adiós, a quien dejó huellas


Decir adiós al colega cuesta, y más aún cuando el que parte deja huellas tan profundas en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de compartir nuestra tarea con ella.

La Señora CARMEN AQUINO DE TOSCANO, maestra de música, ha recibido su tan esperada y merecida jubilación, haciendo un paso al costado y dando lugar a quienes hoy ocupan su salón. Tal vez, su lugar es difícil llenar, porque tenía un don privilegiado que el Señor otorgó sólo a ella, que con sus acordes de piano y su potente voz enseñaba a los niños los cantos a María, a Jesús, el himno, las marchas y mucho más. Sin olvidar que en cada hora, y con cada grupo, antes debían decir una oración y un gracias al Padre.

Además de maestra de música, a más de uno enseñó a conocer a Jesús, a creer en Él y a tener una fe confiada en aquel que todo lo da y todo lo puede.

Aún recuerdo que cuando algún colega necesitaba preparar algo para un acto o festival, etc. ella ofrecía su servicio y solucionaba cualquier situación porque su creatividad era prodigiosa.

Su fortaleza espiritual, también era un atributo de su persona; mujer de familia, de empuje, luchadora convencida de que todo se puede, todo se soluciona, si nos abandonamos a Dios y María. Docente sencilla y solidaria, presta a ofrecer un matecito o preparar un té para reconfortar al colega que estaba cansado en la lucha diaria. Palabra justa y oportuna, iluminada con el Evangelio que fue su pilar en la lucha. ¡Cuántos calificativos para una sola persona! ¡Cuánto valor el colegio despide hoy!

Querida Carmen: Que este nuevo camino que inicias sea de nuevos proyectos y alegrías compartidas. Que el Señor te devuelva todo el bien que sembraste. Que la alegría y la paz reinen en esta nueva etapa, más tranquila quizás y más silenciosa, pero no menos importante. Disfrutá, viví, descansá… a nosotros sólo nos queda decirte ¡GRACIAS! por todo. Gracias a Dios por haber tenido la dicha de conocerte y hasta siempre.

María Elena Vallejos
Docente de EGB 1