Carta de despedida para “Cielito”

A Nélida Leguizamón, más conocida como «Cielito», le llegó el beneficio de la Jubilación. El 6 de septiembre de 2014, en el día del agasajo a los Docentes, el colegio le dio una calurosa despedida y en la cual un profesor leyó la siguiente «Carta de despedida».

Una persona es enorme…
Cuando habla de frente y vive de acuerdo con lo que dice…
Cuando trata con cariño y respeto, mira a los ojos y sonríe con franqueza.

Una persona es gigante…
Cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento.
Cuando sueña junto a ti, cuando trata de entenderte, aunque no piense igual que vos.

Una persona es grande…
Cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra,
No sólo de acuerdo con lo que esperan de ella, sino con lo que espera de sí misma.

Una persona es especial…
Cuando sabe dar, cuando no tiene miedo de recibir, cuando la caracteriza la alegría, cuando enfrenta la tristeza, cuando domina la ira.

Una persona es humilde y generosa…
Cuando extiende su mano, cuando cierra su boca y abre su corazón y cuando su sensibilidad es enorme como su contextura física.

Por eso, «Cielito», en verdad viviste intensamente cada instante en el colegio, compartiendo la belleza de tu alma, el amor de tu corazón, tu actitud de servicio desinteresado, tu bondad sin límites, tu consejo justo, tu sentimiento de pertenencia y orgullo hacia el querido Roque González.

«Querida Cielito», sos una flor en el desierto, tal vez en todo este tiempo de sacrificio y entrega han pasado miles de personas a tu lado, algunos no se habrán percatado de tus valores, de tus sentimientos, de tu propia existencia; no fue mi caso, he disfrutado de cada charla y momentos compartidos, a nuestra manera y a través del humor y la chanza sin maldad, y lamento que las circunstancias especiales de mi vida, no me hayan permitido haber multiplicado esos gratos momentos. Conociste al Silvio en esencia, el de todos los tiempos, de los difíciles y el de los gratos.

Que Dios te bendiga amiga, y sabés que podés contar conmigo por siempre.

Un abrazo enorme y un beso.

Silvio Sokol

 

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