Compartiendo en familia un gran festival

Como hace varios años, en nuestra comunidad educativa se renueva año tras año, esta hermosa experiencia que une a las familias y al colegio.

¡Qué lindo fue ver llegar, no sólo a los padres, las mamás apuradas con los disfraces, sino también a los tíos y abuelos, deseosos de ver los talentos de sus queridos nietitos!

Los pequeños con sus cantos, bailes y representaciones, agasajaron a ese nido de amor que es la familia y a cada uno de sus integrantes.

Y está bueno que así sea, porque la FAMILIA es la primer escuela en la vida de cada ser humano; y los padres, ¡los primeros maestros!… qué amor y responsabilidad implica en esta noble tarea.

Tarea a la que luego, se suma el colegio. Las maestras día a día descubren para los niños y con ellos, el maravilloso mundo del conocimiento. Así van pasando los días, los meses y el año, con alegría y sinsabores, con esfuerzo diario y grandes satisfacciones.

¡Gracias por la generosidad de tantas ropas, comidas y pañales, este gesto de amor hacia los mas necesitados, también es un ejemplo de vida para sus hijos!

Los niños, los chicos y chicas jóvenes, nos demandan a estar más unidos que nunca en este recorrido de formar personas de bien, con valores cristianos.

Por eso es bueno, hacer un alto en el camino y darnos esta hermosa fiesta unos a otros, familia y colegio, en donde mirándonos a los ojos con alegría, nos reconocemos partícipes de una meta común: guiar y ayudar a crecer a los niños y niñas, enseñándoles a recorrer la aventura maravillosa de la vida.

Gloria Emilia Mauri
Maestra de 4º C