Enseñar es escribir en el corazón de un niño

Celebración del Día del Docente

El sábado 7 de septiembre, docentes, alumnos y padres, participaron en la celebración eucarística para dar gracias a Dios por muchos motivos.

En dicha celebración se recordó un aniversario más de la Congregación del Verbo Divino (144 años); por la vocación de cada docente de esta institución; por las bendiciones de la Misión Bíblica y para despedir a las docentes de tanta trayectoria en nuestro colegio: Prof. SUSANA ARGÜELLO, Prof. NORMA LÍA VIEYRA y Preceptora MIRTA VOTRUBA.

Terminada la celebración, todos los docentes se reunieron en el patio cubierto del colegio para celebrar y también cantarle feliz cumpleaños al P. John Britto.

¡Muchísimos motivos para celebar!


Preceptora Mirta

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

Todo pasa y todo queda…
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

(Antonio Machado / Joan Manuel Serrat)

Para la Preceptora Mirta, después de muchos años de servicio, ha terminado una etapa. Ha realizado un ritual propio del camino de la vida: cruzar el umbral y los umbrales nos descubren nuevos conocimientos y experiencias. Nos preparan para nuevos desafíos.

Llegó a nuestro colegio de la mano de su amigo Eduardo Alegre, Director de Estudios en esos años. Era una época de cambio, allá por los años 90, donde la función del Preceptor se perfilaba a ser el nexo entre alumnos, docentes y padres: Tutores de curso. Los años pasaron y con ellos se fue fortaleciendo el proyecto inicial. El diálogo, el consejo amigable y maternal, la preocupación por cada alumna y alumno que se le ha confiado, han sido características constantes en Mirta, siempre realizando esa bendecida tarea de acompañamiento.

Mirta: En nuestra tarea escolar día a día vivimos situaciones que nos hacen pasar por todos los estados de ánimo: te hemos visto contenta y preocupada, con una sonrisa y también te hemos visto llorar, conocimos tus silencios y tus enojos, fuerte y frágil, segura y sin saber qué hacer… siempre elegante y humana.

Tus compañeros de trabajo agradecemos el haberte conocido y compartido tantos años, meses, semanas, días, horas y hasta los últimos minutos en nuestros viejos pasillos del Roque.

“Creo que hay que resistir […] intuyo que es algo menos formidable, más pequeño, como la fe en un milagro […] algo que corresponde a la noche en que vivimos, apenas una vela, algo con qué esperar” (Sábato, La Resistencia: pág. 125)

Seguramente la resistencia de Mirta continuará recorriendo otros caminos, otros lugares, otras esperas…con la fe en el pequeño milagro cotidiano de la vida.

Departamento de Preceptoría


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