La misión de educar

En el mes de septiembre celebramos varios acontecimientos que tienen que ver con la esencia de nuestro ser comunidad educativa en sus múltiples dimensiones. El 8 de septiembre hemos celebrado un aniversario más de la congregación del Verbo Divino junto al Día del Maestro, que fue el 11 de este mes. También el 21, celebraremos el Día del Estudiante junto al Día de la Primavera. Todos estos acontecimientos nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la tarea educativa en nuestra sociedad.

En estos momentos difíciles que vivimos en Argentina, hago un llamado a realzar el valor de esta tarea trascendental para el futuro de nuestro país. Solemos escuchar más de una vez como slogan “solamente la educación nos puede ayudar a superar y salir de la crisis”. Creo que es una convicción que debemos sostener entre todos, para que nuestra nación siga avanzando, revalorizando el rol del docente formador de personas en su tarea esencial de fortalecimiento y sostenimiento social. Esta formación va mucho más allá de una transmisión de contenidos, sino que estamos transmitiendo valores que forman personas.

Es una oportunidad para que mantengamos en alto los valores principales de la educación, para seguir avanzando como sociedad. En primer lugar, la educación y la formación en sí es un gran valor que nunca se agota. Toda sociedad que deja de aprender de sus errores y aciertos se encamina hacia la derrota. Creo que tenemos la misión de aprender de nuestra historia, para poder mirar hacia el futuro con esperanza.

La base de una sociedad es la educación y la base de una buena educación pasa por la buena comunicación entre el docente y el alumno, la escuela y la familia. Si esto se logra, seguro permitirá la formación en valores y principios de las nuevas generaciones de niños y jóvenes. El diálogo sincero entre la escuela y la familia, las entidades gubernamentales e instituciones, educador y alumno, hacen que el fruto sea el verdadero aprendizaje y sano crecimiento.

La educación en esta era tecnológica, más que nunca debe seguir innovando, buscando nuevas formas de motivar a los alumnos para que se profundice la curiosidad y el interés por la investigación, haciendo que ésta, no sea una carga, sino una tarea apasionante, tanto para el alumno como para el docente.

Por encima de todo proceso educativo, es primordial mantener viva la esperanza y la ilusión por la belleza de la vida. A pesar de las dificultades que transitamos, la educación es una herramienta de transformación que permite seguir soñando con una sociedad cada vez mejor.

La educación marca el verdadero rumbo de nuestra sociedad. Enseñar y aprender con entusiasmo, con gran actitud de servicio para formar a las personas y modelar a nuestra sociedad, que a menudo confunde la felicidad y el éxito en la vida con la comodidad, ganancias rápidas, sin esfuerzo ni lucha. La verdadera educación es fruto de entrega generosa, con amor y dedicación.

En el mundo de las imágenes y de la tecnología moderna, estamos llamados a recuperar la alegría de educar y aprender. Esto implica vivir y transmitir con pasión en nuestras aulas todos los días… Y para ello, el mejor ejemplo lo encontramos en nuestro Gran Maestro, Jesús, que nos dice: “ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn 13,34).

Felicidades y bendiciones a todos nuestros Docentes, que gastan sus vidas con amor y pasión en las aulas de nuestro colegio, todos los días. Felicidades a nuestros niños y jóvenes, que asumen el reto de abrir las puertas de una nueva primavera para nuestra Patria tan golpeada en los últimos tiempos. Que vivamos esta misión educativa, con gozo, alegría y esperanza. ¡Feliz Primavera para todos!

P. Juan Rajimon svd
Representante Legal