La solidaridad nos convoca

En medio de la pandemia y el aislamiento social que estamos atravesando, estamos llamados a unirnos como sociedad para estar más cercanos unos de otros. Es una oportunidad para capitalizar tantas experiencias que hemos vivido durante este tiempo, haciendo que sean educativas y formadoras de vida.

En esta oportunidad, quisiera que reflexionemos sobre la importancia de unirnos como comunidad, en torno al valor de la solidaridad, que en este mes nos convoca a través de la tradicional Bicicicleteada Solidaria. Bicicleteada que este año no realizaremos pedaleando, pero sí uniéndonos a tantas personas que esperan nuestras donaciones y ayuda fraterna.

El 25 de mayo, al igual que el año pasado, lo celebraremos sin el tradicional Acto Patrio y los festejos a los cuales estábamos acostumbrados, pero como comunidad estamos convocados a “una patriada solidaria” iniciando nuestra campaña de donaciones de alimentos y elementos de limpieza en el marco de nuestra Bicicleteada Solidaria 2021 con el lema: “Con la solidaridad, ganamos todos”.

En una sociedad que cada vez más tiende a marcar egoísmo e indiferencia, que muestra tantos ejemplos de individualismo y falta de consideración hacia el otro, seamos testimonio vivo de abrir caminos en la construcción de una patria nueva desde los valores del amor, la fraternidad y la solidaridad. Aunque no resulte sencillo, debemos aportar nuestro granito de arena en la búsqueda de construir una sociedad más sensible.

Como institución educativa, estamos llamados a profundizar nuestro compromiso de ofrecer una formación integral de la persona, fortaleciendo los aspectos valorativos-emocionales, como los cognitivos de la experiencia educativa, haciendo que cada aula sea un espacio de aprendizaje compartido, cooperativo y solidario.

La pandemia nos ha abierto puertas a nuevas realidades, nuevas formas de aprender y enseñar y nuevas formas de dar sentido a lo que hacemos y de lo que vivimos. Nos invita a transformar adversidades y dificultades en oportunidades y esperanzas, y así, construir una escuela, una comunidad y una Patria desde la colaboración, trabajo en equipo y la resiliencia.

Esta pandemia nos ha hecho reflexionar sobre la dimensión comunitaria de nuestras vidas. Como seres humanos vivimos conectados unos con otros, más allá de las distancias. En esta tarea de lograr una comunidad rica en valores de respeto, amor y solidaridad, hay mucho por hacer y todo lo que hagamos, todavía será insuficiente.

Proyectemos con esperanza tantas situaciones que nos tocarán enfrentar, con la confianza puesta en Dios y sabiendo que con una educación de calidad podemos dar respuestas a cada uno de los desafíos que se nos presenten.

La clave de nuestro desarrollo integral pasa por la colaboración mutua. Nos invita a aprender juntos en medio de las dificultades, aprender unos de los otros, sobre todo para hacer frente comunitariamente a la incertidumbre y a este tiempo tan novedoso y desafiante. Sin embargo, los pequeños pasos que damos junto a nuestros niños y jóvenes, quienes con su aporte colaboran para alguien a quien no conocen, pero a quien les falta, seguramente les dejará grandes enseñanzas.

Que la próxima Bicicleteada Solidaria que vivamos como comunidad educativa, sea un impulso para crecer en el amor y la solidaridad. Que las palabras del mismo Jesús nos animen a dar pasos, siendo protagonistas de una sociedad cada vez más fraterna, como nos recuerda San Juan: “El que dice: «Amo a Dios», y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve? Este es el mandamiento que hemos recibido de él: el que ama a Dios debe amar también a su hermano”. (1 Jn 4,20-21)

¡Que Dios bendiga a todos los corazones solidarios de nuestra comunidad!

P. Juan Rajimon svd
Representante Legal