Las Cataratas del Iguazú te dejan sin palabras…

Los alumnos de 6°, 7° y 8° años del Colegio Roque González, a través de los profesores de Educación Física, tuvieron la posibilidad de realizar en distintas fechas de éste año Campamentos Educativos en la ciudad de Puerto Iguazú, teniendo como finalidad la valoración del trabajo compartido en el marco del medio natural, desempeñándose con autonomía, compromiso y responsabilidad en todas las actividades al aire libre en pleno contacto con la naturaleza. A continuación se reproduce una hoja de un diario personal de una de las alumnas que ha vivido esta experiencia.

“Querido diario:

Aprovecho que estoy sentada bajo la sombra de un árbol para contarte dónde estoy. No sé cómo explicarte lo que se siente de estar rodeada de tanta belleza natural, donde realmente me convenzo de que Dios puso la mano en todo. Tanto yo, como mis compañeros de curso, estamos disfrutando de esta experiencia que nos propusieron los profes de Educación Física, y la verdad que tenían razón cuando nos dijeron que éste viaje iba a ser inolvidable.

Al convivir estos días aprendimos a respetar y valorar a los demás tal como son; aprendimos también a compartir con aquellos compañeros más callados y más tímidos pero que tienen adentro cosas muy lindas y que pasan los días y no tenemos tiempo de saberlo, y el hecho de estar lejos de casa, nos obligó a dejar de lado las sobre protecciones de mamá para empezar a valernos por nuestros propios medios, resolviendo las cosas según como se presentaban (y esto que te cuento es lo que nos pasó a todos, sólo que a veces nos cuesta reconocerlo).

La hermosura de las Cataratas del Iguazú te dejan sin palabras, también cuando nos pusimos a caminar por las Ruinas de San Ignacio, te hace pensar mucho todo lo que hicieron los Jesuitas en ésas épocas tan distintas a las de ahora. No sabés todo lo que corrimos y nos divertimos en el laberinto vegetal de Montecarlo, nos re gustó un montón, por momentos te desespera no llegar nunca a la salida, pero siempre hay algún compañero más “inteligente” (eso le decimos nosotras para que se pongan contentos…) que te enseña dónde es y, por supuesto, que las que más gritamos somos las chicas (¡cómo siempre!).

Son tantas las cosas que hicimos, que no sé cuál contarte primero, en otro momento te las voy a decir, porque ahora los profes nos están llamando para que carguemos los bolsos en el colectivo, porque regresamos a casa.

Me despido con cariño y otro día nos volveremos a encontrar. ¡Chau!

YO (tu mejor amiga)”.

 

Gracias por esta experiencia, profesores Patricia Melo, Marcelo Benítez y Liliana Rivas.