Memoria de las cosas simples

Félix Ignacio Sisto

En una charla con Don FELIX IGNACIO SISTO, ex directivo y actualmente personal administrativo, pudimos obtener las emocionantes reflexiones de uno de los tantos hombres que han hecho y hacen a la historia del «Roque González». En este diálogo nos dice lo siguiente:

Pretender un pantallazo de lo acontecido en nuestro Colegio sin omitir cosas, es tarea ímproba, pero, sin mayor esfuerzo surgen de los recuerdos la cordialidad que hubo siempre entre docentes religiosos que regían los destinos de esta casa de estudios.

Había dos clases de alumnos, los internos-pupilos y los externos, pero siempre actuaron juntos en los momentos tradicionales del colegio. Especial recordación cabe para los campeonatos de fútbol que se realizaban en la tradicional «canchita», donde el principal animador era el Padre Antonio Lederhos SVD.

Inolvidables los paseos a la quinta del colegio cerca de la actual usina eléctrica, donde todas las siestas concurría el Hno. Solano para dar de comer a sus perros, a quienes les hablaba en alemán, cuidar las plantas, los dueños de casa con docentes y sus familiares para pasar un día feliz.

Enumerar cronológicamente los adelantos operados en la infraestructura de nuestro establecimiento, escapa también a mi memoria, pero sí recuerdo el kiosco del Hno. Andrés, a quien entre el Sr. Muhn, otro maestro y yo, lo ayudábamos a atender la clientela cada vez más numerosa. En la librería, a cargo del Hno. Martín, ayudábamos a arreglar las vidrieras y como pago recibíamos algunos vinitos de misa para nuestras celebraciones privadas. Imagen imborrable era la silueta del Hno. Tarsicio, que era maestro de 1º A y B, con cincuenta niños prendidos de su sotana como pollitos refugiados en su protector.

La misa de los domingos en la capilla realizada por el Padre Romano Hentz SVD, el Padre Markievicz, el Padre Martyniuk, Ricardo Kudlek o Benjamín Macajes, siempre fue un punto de encuentro entre docentes, padres y alumnos.

La celebración de las BODAS DE ORO del Colegio, ocupa un lugar preponderante en lo que hace a mi recordación. Mediante lo recaudado en una rifa, se pintó toda la parte exterior del edificio. Además de las actividades religiosas, se realizó un acto académico en el salón Auditórium del Instituto Ruiz de Montoya, donde se dijeron discursos emotivos, hubo canciones y se entregaron regalos recordatorios a maestros y profesores. Los actos escolares se realizaron siempre con toda la gala que la celebración aconsejaba.

Las autoridades han ido cambiando y si bien ello permite variaciones en la modalidad del colegio, nunca se ha descuidado el orden y la disciplina de sus alumnos, dentro y fuera del establecimiento. De ellos guardo el mejor de los recuerdos y permanentemente me siento gratificado por aquellos que se acercan a brindarnos su reconocimiento, pese a que lo hecho ha sido simplemente el cumplimiento del deber.

Entrevista realizada por los alumnos Alberto Acuña y Joaquín Márquez

(Fuente: Revista «Marcando el Rumbo», 1998)

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