Mi Colegio – Anuario 2002

Nuevamente nos acercamos a Uds. a través de este Anuario que quiere ser una síntesis de nuestro recorrido como comunidad educativa. Es reconocer en «MI COLEGIO» tantos dones y bendiciones de Dios durante todo este año 2002 (lo debemos reconocer cada uno de los que pertenecemos al Roque), a través de cada persona concreta que Dios ha regalado a nuestra comunidad.

Sabemos que vivimos tiempos difíciles. Se observan conflictos y descontentos en todos los niveles. No hay confianza en las Instituciones. Escuchamos continuamente, «la familia está en crisis, las ciudades y los vecindarios se tornan cada vez más impersonales, pero en el fondo, todos buscamos refugiarnos en algún lugar de la comunidad.

Inmersos en esta sociedad, las escuelas también se ven afectadas por estos problemas. Pero debemos considerar que el conocimiento, los valores y el “buen pensar» no se transmiten, se construyen a partir de un aporte sistemático y con comportamientos razonables.

En esta perspectiva, el punto clave es que todos, niños, docentes, sacerdotes, jóvenes y padres, nos sintamos involucrados en la educación formal, aportando cada uno su propia cosmovisión.

Es por ello, que estas páginas reflejan algunas de las tantas actividades realizadas durante este año y ponen de manifiesto el entusiasmo de todos los actores, deseosos de formar una comunidad cristiana y misionera, según las inspiraciones del Beato Arnoldo Janssen, bajo la protección y amparo de San Roque González de Santa Cruz.

A todos y coda uno de los miembros de nuestra comunidad, a los colaboradores de este Anuario, les digo ¡Gracias! y ¡Dios los bendiga!

P. Juan Rajimon SVD

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Pasan los años y seguimos creciendo

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¡Hola! ¡Qué alegría nos causa poder comunicarnos con ustedes a través de este espacio!

Una vez más nos estamos presentando. Por eso queremos recordarles quiénes somos, cuánto hemos crecido, cómo estamos hoy y hacia dónde nos proyectamos.

Somos los integrantes de una prestigiosa comunidad educativa de la ciudad de Posadas, provincia de Misiones, tierra y pueblos cultivados y evangelizados por los Jesuitas. Nuestra comunidad educativa es una obra de la Congregación del Verbo Divino y lleva por nombre y Santo Patrono a San Roque González de Santa Cruz.

Te contamos algunos datos que tienen que ver con nuestra historia. En un comienzo tuvimos otro nombre: se nos conocía como «Colegio San Miguel». Luego de funcionar algunos años, el San Miguel cerró sus puertas por un tiempo. Cuando renace, se reabre a la sociedad con la actual denominación: Colegio Roque González, en honor a aquel destacado sacerdote jesuita. En esta iniciativa se destacó la figura de Jorge Kémerer SVD, quien posteriormente fuera el primer obispo de la Diócesis de Posadas.

Como toda obra bien definida, nacimos fuertes, con grandes expectativas de crecimiento. Y así sucedió en el recorrido que ya transitamos. Si bien debemos reconocer que, a través del tiempo transcurrido, se produjeron muchos cambios generados por diversos motivos: la expansión de la matrícula, las demandas de las familias, las nuevas propuestas de las políticas educativas vigentes, todo ello nos exigió una revisión de nuestros lineamientos educativos institucionales para adecuarnos a los tiempos actuales. Pero ninguno de estos cambios ha modificado nuestra identidad, ni el ideal educativo que nuestros mayores se habían propuesto alcanzar: “brindar a niños y jóvenes que optaran por nuestro colegio, una educación integral, basada en los valores del Evangelio, con una sólida formación académica, orientada a una tarea misionera con fuerte compromiso social- pastoral y cívico, que los involucrara en acciones socio-comunitarias de servicio solidario”.

Hoy, en el amanecer del siglo XXI, nos sentimos orgullosos de la presencia que tenemos en la sociedad local y regional, porque seguimos sosteniendo aquel ideario que nos legara nuestro Padre fundador Arnoldo Janssen: “la opción por los más pobres desde la tarea misionera, con un carisma universal que se concreta en la obra educativa”.

Este desafío, en los tiempos actuales, nos pone a prueba a todos, porque es una realidad que día a día se agudiza y expande más a distintos aspectos de la vida y la promoción humana, atentando contra la dignidad de millones de hermanos compatriotas. Por eso nos demanda un gran compromiso, de auténtica solidaridad cristiana- verbita, con los que menos tienen. Desde allí entendemos el sentido de nuestra responsabilidad y compromiso de misioneros.

En todo este tiempo hemos crecido mucho, no sólo en el aspecto relacionado con el confort y el equipamiento moderno de nuestras instalaciones edilicias, sino fundamentalmente en el aspecto vinculado a recursos humanos.

Compartimos la tarea diaria alrededor de un centenar de personas, que integran los equipos de cada sector de la representación legal, la administración contable, la administración pedagógica (secretaría), el equipo de conducción compuesto por los directivos de cada nivel de escolaridad con los que actualmente cuenta nuestro Colegio, asesorías espiritual y pedagógica, un numeroso plantel docente con muy buena formación académica de grado y postgrado, la Unión de padres “Familia Verbita” y por lógica, los destinatarios de todos los servicios que ofrece nuestro Proyecto Educativo Institucional: los alumnos, desde los más pequeñitos del Nivel Inicial, hasta los mayores del Nivel Polimodal. Es importante destacar que desde 1995, nuestro Colegio tiene una población escolar mixta: se han incorporado las niñas.

Es por ello que agradecemos a la comunidad religiosa del Verbo Divino, porque nos posibilita no sólo un espacio de trabajo compartido, sino también de crecimiento espiritual fortalecido en acciones solidarias variadas, un crecimiento profesional en permanente perfeccionamiento, la camaradería afianzada mediante el compartir de agasajos por diversos motivos: despedidas, casamientos, día del docente y otros.

Agradecemos a los padres de nuestros alumnos, por el reconocimiento de nuestra labor educativa y por acompañarnos en esta misión.

Agradecemos a nuestros alumnos, que constituyen la razón de nuestra labor diaria.

Por todo lo que somos y todo lo que hacemos y debemos seguir haciendo y siendo, pedimos al Señor entusiasmo para fortalecer nuestra misión y luces para iluminar nuestro camino.