Mi primer día en el Jardín

Período de adaptación

El ingreso a Nivel Inicial moviliza al niño y su familia, se crean expectativas, se generan dudas, deseos, miedos y ansiedad ante lo desconocido.

¿Qué es el período de adaptación?

Es un proceso complejo en el cual se desarrollan diferentes relaciones vinculares entre niños y adultos, para lo cual se necesita un tiempo. Es por eso que la adaptación se trata de un proceso que se regula por tiempos internos; cada niño tiene su tiempo y su modo particular de conectarse y conocer el jardín. Cada niño tiene una personalidad propia, una familia, un momento madurativo y afectivo diferentes por lo que su proceso de adaptación será también distinto.

Habrá niños que no demuestren ningún rechazo, otros que no lo manifiesten los primeros días y sin embargo lo sufran después, y niños que lloran solo al principio. La adaptación no es lineal, hay idas y vueltas, es paulatina; tiene que ver con lo que cada niño necesita para que el adulto se convierta en alguien significativo y confiable y que al jardín pueda hacerlo propio y llegar a disfrutarlo.

La adaptación implica pérdidas, renuncias y ganancias. Es un cambio, en el cual hay que ir asimilando las cosas que tiene que abandonar y las ventajas que se obtendrá.

El ingreso a nivel inicial es un gran desafío y cambio. Hasta el momento el niño tenía su juguete, su lugar, sus padres, una manera de satisfacer sus necesidades y no otra.

Ahora se le pide:

– Que comparta, que se adapte, que cuide sus juguetes, que se relacione, que aprenda a esperar.
– Que cumpla los horarios, que haga las actividades, que acepte las normas y límites.

Es un camino mediante el cual, el niño va elaborando desde el punto de vista de los sentimientos, la perdida y la ganancia que le supone la separación, hasta llegar voluntariamente a una aceptación interna de la misma.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos en esta etapa?

Uno de los pilares que sostendrá las propuestas de éste periodo es la confianza que los padres depositen en la Institución y en el trabajo de las maestras; lo cual sienta las bases de la actividad escolar del resto del año.

Una buena adaptación dependerá de cómo se viva en la familia, la proximidad de este acontecimiento, de que se comunique al niño la alegría de saber que van a ingresar al apasionante mundo del aprendizaje y que se van a relacionar con otros niños de su edad.

Son las docentes quienes guiarán este proceso, pero la actitud de los padres será fundamental.

Es muy importante la manera en que los padres vivencien este momento de despegue. Lo principal es ofrecer confianza y seguridad al momento de retirarse.

Son los padres los afectos más importantes que tiene el niño y los referentes que orientan y guían su vida. El ingresar a la escuela no significa perderlos, ni desplazarlos…para los padres es un “compartir” la función educadora con las maestras, que día a día esperarán a su hijo con nuevas propuestas, con un grupo de niños con quienes irá aprendiendo a convivir y a compartir juegos y aprendizajes.

¿Cuándo el niño está adaptado?

Consideramos que el niño está adaptado cuando es capaz de intercambiar experiencias, cuando habla en casa de lo que sucede en la escuela, y en ésta de lo que vive y pasa en casa, cuando ofrece y acepta una comunicación afectiva con la maestra y con sus compañeritos.

Este periodo de adaptación finaliza cuando el niño ha alcanzado determinados logros:

–Despedirse del adulto familiar sin angustias.
–Integrarse a un grupo de compañeros.
–Apropiarse del espacio del jardín y darle significación
–Lograr pautas de convivencia grupal.

Lic. Andrea Voertler
Psicopedagoga y Estimuladora Temprana
DAE Nivel Inicial y Primario