Palabras de despedida – Promoción 65

Cuando tenemos que despedirnos de personas con quienes hemos compartido tanto tiempo y han formado parte de nuestras vidas, parece que se nos cierra el pecho y algo nos pesa. Pero a veces nos toca cerrar un ciclo, terminar una experiencia, ver alejarse a las personas casi como un destino inalterable que parten a nuevos horizontes, encrucijadas donde sabemos que ya nada volverá a ser como antes y que de alguna manera el futuro se vuelve incierto.

Dejo la nostalgia a un lado y miro con agradecimiento lo vivido y compartido con ustedes a lo largo de este año. Navego en una nube de recuerdos donde, a pesar de las dificultades, Dios se ha hecho presente: lugares, momentos, imágenes, personas, errores, ilusiones…

Si al separarnos de alguien o alejarnos de un lugar nos duele, es porque hemos compartido con intensidad, con pasión y amor todo lo que hemos hecho, y eso es bueno. El dolor del Cristo crucificado no era solamente físico, también le dolía tener que separarse de sus seres queridos y de su tierra, de su pueblo, amigos y calles recorridas, pero con la esperanza y promesa puesta en el regreso y un reencuentro renovado con más fuerza y alegría.

Ustedes queridas y queridos jóvenes, están cerrando unas de las etapas más lindas de la vida, que es ese paso en años de la niñez a la juventud en la vida escolar, algunos con alegría y con el «por fin», otros con incertidumbres o cierta tristeza por tener que dejar un lugar donde se han sentido seguros y acompañados, pero es necesario dar ese paso para seguir creciendo. Crecer y haber aprendido distintas disciplinas y a convivir con tantas personas, porque la escuela es un lugar de reencuentro y encuentro; el encuentro con los compañeros, con los profesores y preceptores; el encuentro de la familia con la escuela y así como una cadena interminable de verse y conocerse.

Este lugar de encuentros será para ustedes de ahora en más un lugar de recuerdos, de los lindos y de los no tan lindos, pero todo ha contribuido al crecimiento de cada uno. Aquí han encontrado un lugar para reír y llorar, para hablar de cosas que en otro lugar y con otras personas no habrían hecho; y también han callado, han sentido enojos y han conocido al amor de su vida, han deseado no venir más y ahora sienten que no quieren partir.

Y ustedes también serán mi recuerdo. Tantas agradables personas, tantas palabras dichas que se han ido con el tiempo, de haber compartido desayunos, mates y música, distintas opiniones, sueños e historias. Mientras exista alguien que nos recuerde, nos mantenemos vivos.

La Promoción 65 deja una imagen digna de ejemplo para el resto de los alumnos. Ha sido un año en el que se han destacado por el buen comportamiento y el respeto, por la solidaridad y compromiso con un proyecto educativo que han elegido, quizás no el mejor, pero es el Roque y nada más. Despido de una manera especial a los alumnos del Turno Tarde, última Promoción de un turno que ya no dará egresados.

Queridos jóvenes, no dejen de buscar ese «País de la libertad interior», lugar de paz, de lucha, «donde se detenga el viento y el tiempo no exista», un lugar donde nadie pueda llegar y solos, con la presencia de Dios como única compañía, pensar cómo viven, cuánto han amado, qué proyectos tienen. Espero haber sido para ustedes un adulto respetuoso de la juventud, así como ustedes han respetado mis años y les dejo todo lo dicho en unas pocas palabras: ¡Gracias y hasta siempre!

Eduardo Antonio


Graduados Promoción LXV

5º A – Humanidades y Ciencias Sociales
Turno Mañana
5º B – Humanidades y Ciencias Sociales
Turno Mañana
5º Humanidades y Ciencias Naturales
Turno Mañana
5º – Humanidades y Ciencias Sociales
Turno Tarde
5º Ciclo Orientado – Informática
Turno Tarde

Se va el ruido del turno tarde

Hoy sin pensar, estamos en nuestros últimos días de 5°, el tiempo pasó, ya no somos aquellos chicos que comenzaron en 1° año de secundaria. Pero todos esos años no fueron en vano, dejamos muchos amigos, muchas historias, muchos recuerdos y anécdotas, de las cuales hoy nos reímos y aprendimos a la vez. Hemos madurado aprendiendo cosas extraordinarias y creciendo juntos. La etapa más maravillosa de la adolescencia.

Las palabras que hoy escuchan, representan esa contradicción entre las ganas de irnos y quedarnos, entre el no saber si llorar de felicidad por haber terminado, por comenzar algo nuevo o simplemente si llorar de nostalgia, por saber que el año próximo no vamos a vernos todos los días, que ya no vamos a recorrer estos pasillos.

De esta forma, el tiempo pasó muy rápido. Lo que queda es el recuerdo, el recuerdo de un camino que a veces hemos querido dejar, porque nos costaba o porque a veces el cansancio y el fracaso podían más. Pero, sin embargo, fue un camino que todos logramos recorrer y llegar a su final.

Cada uno cumplimos nuestro objetivo al estar hoy aquí. Todavía quedan largos caminos por recorrer, muchas más metas que alcanzar y realizar, nuestros sueños más añorados.

Nos despedimos de grandes amigos, con quienes pasamos momentos inolvidables. Nos despedimos de profesores que no se encuentran en todos lados y nosotros tuvimos la suerte de hacerlo. A quienes agradecemos por su paciencia, esfuerzo y acompañamiento durante todo este tiempo, tiempo que nos dieron para hacernos mejor en cada materia de estudio. Les decimos con mucho cariño «gracias por todo», gracias queridos profesores, gracias por soportar nuestras travesuras y perdónennos por nuestras malcriadeces.

Nos despedimos del mejor preceptor de todo el mundo, nos despedimos de vos Antonio querido. Gracias por siempre prestarnos un oído, por recontra malcriarnos, por darnos segundas oportunidades, a veces hasta terceras y cuartas, por dejar que tu oficina sea nuestro lugar perfecto para escaparnos de las horas de clases, gracias por darnos tanto amor, por cuidarnos y tratar de que mejoremos cada día. Nunca te vamos a olvidar, siempre vas a estar en nuestros corazones, como también el «Paaasen al curso alumnos».

Ahora pedimos que ustedes no nos olviden, que siempre nos lleven presente en alguna travesura que recuerden o de alguna característica que tengamos, que siempre tengan en cuenta a la última Promoción de la tarde, a aquel 5º Informática «desastroso».

Al grupo de los vagos del fondo que no se callaban un segundo, que a todos les hacían la contra y que por último ya sólo venían al colegio a jugar al truco. Al grupo del lado de la ventana, los que si se ponían las pilas y estudiaban.

Al grupo de las chicas del medio, que se reían las tres iguales y retumbaban todo el curso. Al grupo de Vico, Maylén y Yésica, que en estas últimas semanas se pusieron las pilas, las que ya tienen todo resuelto el tema de la facultad y las que se movieron para que tengamos recepción.

Y por último, al grupo del cuarteto que nunca hacíamos nada, pero llegamos, pidiendo oportunidades siempre para aprobar y poniéndonos las pilas como todos siempre al final del año.

Nosotros no los vamos a olvidar, siempre van a estar en nuestros corazones, este 5° hizo la diferencia, hizo historia. Hasta siempre Colegio Roque González, hasta siempre curso querido.

Rocío Milagros Saucedo, 5° Informática


Como 5° Año, ya nos vamos. Estamos un paso en el colegio y otro en una etapa totalmente nueva para nosotros. Y es en este año que nos damos cuenta del orgullo y el sentimiento que llevamos en el pecho al mostrar la insignia del colegio.

Cinco años pasamos caminando por sus pasillos y estudiando en sus aulas y, al igual que nosotros, infinidad de alumnos a lo largo de los ochenta años que cumple nuestra institución, se marcharon con el pecho hinchado de honra y gratitud.

Por esto, como 5° año, queremos dejar nuestra marca como la Promoción que abandona el cobijo fraterno que hemos recibido por tanto tiempo, en este año de aniversario tan especial para nuestra comunidad educativa, y desearles a todos aquellos que aún puedan permanecer en el colegio, que porten su nombre en alto y sean orgullosos de hacerlo.

Nosotros siempre tendremos estos años y recuerdos en un lugar especial de nuestro corazón, porque aunque abandonemos sus aulas, seguiremos siendo sus «eternos alumnos».

¡Gracias Colegio Roque González y por muchos más aniversarios educando!

5° Sociales, Turno tarde


Y así lo viví…

Este 5° Año lo viví lleno de emociones, alegrías, tristezas, llantos y carcajadas. Conocí mucha gente y sin dudas me llevo grandes personas para siempre. Un año de aprendizaje y, no sólo en el ámbito escolar, sino también en la vida. Gracias querido colegio por tantos años, me guardo los mejores recuerdos para siempre en mi corazón y personas increíbles. Hoy nos toca empezar otra etapa, pero que no queden dudas de que nuestro hogar para toda la vida, va a ser nuestro Querido Roque González. ¡Simplemente gracias!


Tal vez

El Roque González no es una institución, sino una persona, y no una persona que lo comanda todo y define como ley todo lo que sale por su boca, ni tampoco una que podríamos considerar nuestro amigo. El Roque González es la persona que nos acompaña e introduce al mundo al que nosotros recién entramos, de la misma forma que un empleado de un museo explica las sensacionales cosas que en un museo uno encuentra. No es la persona mejor pagada del mundo, ni del país, ni tampoco seguramente de la cuadra, pero aún así tiene la energía más que suficiente para acompañarte en tu interés por los artefactos antiguos, los huesos de dinosaurios, las primeras ediciones de los más famosos libros, o las más gigantes bibliotecas.

Y el Roque González no corresponde a un empleado de museo adolescente, que trabaja allí por obligación de sus padres y que se limita a recitar todo lo que en la noche anterior memorizó, sino de uno experimentado que en sus ojos ve reflejar que nada de lo que lo llevó ahí podrá nunca tocarse con las manos: el Roque es un abuelo de 80 años que decidió donarse a sí mismo durante su jubilación, y poniéndose a disposición de aquellos que recién comienzan el mismo camino que él tomó, dotándolos así con las cosas que él habrá querido en su juventud contar, y es esta acción lo que denota su increíble juventud.

El Roque es el guía de museo que hará de tu recorrido un momento todavía más aprovechado. Posiblemente, y cuando este termine, el guía seguirá haciendo lo mismo pero esta vez sin que estés presente, excepto que esa vez no será lo mismo, pues la pasión que este guía posee garantiza el carácter único de tu recorrido y del de todos los demás. Tal vez, este guía quedará tan marcado en tus recuerdos, que pensarás en él más de lo que pensarías sobre un guía obligado por sus padres. Tal vez, inclusive, algún día te encuentres con él en la calle y ambos se saluden. Tal vez sí es, en algún sentido, nuestro amigo.

Alumnos 5° B Humanidades y Ciencias Sociales