Que la Palabra nos encuentre

Como comunidad educativa estamos caminando hacia el segundo semestre con muchas actividades. Una de estas actividades que siempre nos convoca es la Misión Bíblica, una gran oportunidad para encontrarnos en torno a la Palabra de Dios.

En este año que cumplimos 85 años de vida como comunidad educativa, es oportuno que podamos reflexionar sobre la fuerza de la Palabra de Dios en nuestra vida de familia y comunidad. Esta fuerza espiritual que ha guiado a tantos religiosos, docentes y directivos por más de 8 décadas cumpliendo esta misión educativa evangelizadora.

Como lo hemos definido en nuestra Misión Institucional, la Palabra de Dios es fuente de inspiración y fundamento para toda nuestra actividad educativa. “Educar y formar personas de manera integral, fomentando el desarrollo de sus capacidades y aptitudes a la luz de la ciencia, el Evangelio y el carisma Verbita, para lograr su compromiso en la construcción de una sociedad más justa”. Es la Palabra la que nos guía en nuestra accionar como comunidad educativa misionera.

En este hermoso compartir de la Palabra de Dios, en primer lugar, nos animamos a encontrarnos con ella para que sea también centro de nuestros encuentros, celebraciones y compartir de la vida diaria. Celebramos nuestra fe en comunidad, compartiendo entre los compañeros de cada curso, sus docentes y directivos. Este encuentro nos enriquecerá y fortalecerá, nos dará la posibilidad de rezar juntos por las intenciones, necesidades y dar gracias por tantas bendiciones.

San Pablo, en la carta a los Hebreos, nos recuerda el gran poder y fuerza espiritual que tiene la Palabra de Dios: “La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo, penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb 4,12). Por la medida que dejamos que la Palabra de Dios actúe en nuestra vida, nos va transformando como personas y como comunidad, en torno a la fuerza transformadora de la persona de Cristo que sigue actuando en nuestra vida.

La Palabra de Dios nos ayuda a discernir tantas situaciones particulares que estamos viviendo desde la fe en Cristo. Es la guía para nuestro camino de tantas cruces que nos han tocado enfrentar en muchos hogares: la enfermedad, la crisis económica y en algunos otros, la pérdida de nuestros seres queridos. Nos uniremos para compartir y recobrar fuerzas desde la reflexión y la oración confiada.

Qué bueno que podamos celebrar la vida en torno a la Palabra, siendo ella nuestra fuerza y sostén. Que la Madre de la Palabra ilumine nuestros pasos como comunidad educativa.

P. Juan Rajimon svd
Representante Legal