“Una sola palabra tuya bastará para sanarme”

Fátima Analía Giménez – Profesora en Lengua y Literatura

En la vida se nos ofrecen muchas oportunidades para estrechar las manos de quienes necesitan de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Esa oportunidad se dio. El momento para redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

Hermosa la experiencia que vivimos los profesores y alumnos el día 27 de septiembre en el Hospital de Pediatría junto a los niños que allí se encuentran. La alegría de transmitir el Evangelio a través de una palabra, un apretón de manos, una caricia, un presente, llenaba con un gozo indescriptible en palabras. Mostar nuestra cercanía a sus dolores y necesidades. Conmovía la risa de los niños y de sus padres al vernos llegar. Era el verdadero escándalo de compartir lo espiritual y lo material.

Sentimos y convivimos con la esperanza de que nuestros alumnos y los niños integren realmente una comunidad de porvenir, donde se perciben los sueños y anhelos de una sociedad más justa y solidaria. Percibimos su paz y el amor que sólo proviene de la sencillez de los más pequeños de Cristo.

Es un impulso más para seguir apostando y acompañando a los niños y jóvenes que son la primavera del futuro que pronto será actualidad.

“La visita al sector de pediatría del hospital me pareció muy gratificante para el corazón, porque con un momento que cedemos de nuestro tiempo, es enorme la recompensa que recibimos del corazón, cuando ayudamos, aunque más no sea con nuestra compañía al que más necesita”. (Prof. Sergio Ravetti)
“La experiencia en el hospital fue sensacional ya que vivimos otras realidades, nos emocionamos también con ellos. Quienes estaban allí quedaron contentos con nuestra visita. Fue muy lindo ir, porque ellos siempre nos reciben atentos y nosotros demostramos el servicio y el amor al prójimo que es lo más importante”. (Gisela Segovia, 2º A)
“Para mí fue una experiencia emotiva y fructífera, ayudar a los demás genera un acto de amor y solidaridad”. (Lucía Avellaneda)
“La experiencia fue hermosa, aunque a mi grupo le tocó terapia intensiva, donde estuvimos con los padres de los niños que se encuentran internados. Ellos están en la sala de espera con quienes compartimos una pequeña oración y les entregamos una bolsa con elementos de uso personal (alcohol en gel, yerba, papel higiénico y pañales), los cuales se juntaron en una campaña solidaria. También cantamos canciones y rezamos junto a ellos. Fue una linda experiencia, me llevó a reflexionar al ver que uno muchas veces se queja sin saber la vida de otras personas, que agradecen lo poco que tienen. Este tipo de experiencias nos hacen mejores personas”. (Sheila Da Rosa, 3º Soc.TT)
“La visita al hospital de pediatría fue una de las experiencias más lindas. Llevamos libritos de cuentos, libros para pintar, una bolsa con elementos de higiene. Después de rezar con los padres, jugamos con los niños, fuimos disfrazadas con mis amigas. Fue muy divertido. Había dos nenes en la sala de quemados que estaban llorando y les dijimos que íbamos a jugar con el burbujero. Compartimos con ellos, y esas caritas tristes se llenaron de alegría por un momento”. (Kendra Viana, 4º Soc)